Bioética y Ciencia

En defensa de la civilización, contra el uso de embriones humanos como materia prima

Escrito por E-Cristians (www.e-cristians.net). Publicado en Clonación.

La autorización, dada el pasado mes de agosto por la Autoridad de Fertilización y Embriología Humana (AFEH) del Reino Unido a una línea de investigación para producir células madre por clonación de embriones humanos, ha vuelto a hacer evidente que la humanidad arrastra un problema ético de dimensiones históricas por lo que puede significar de ruptura antropológica.

Pero su naturaleza presenta algunas diferencias en razón de la procedencia de los embriones; ya sea su origen la inseminación artificial o ya sean producidos de manera exprofesa por clonación. Ante este hecho, es necesario hacer las siguientes consideraciones:

1. ¿En qué sentido es un problema ético?
Como sustantivo, constituye el saber específico sobre aquello que es bueno y aquello que no lo es; sobre aquello que es justo y su contrario. También significa reflexionar sobre las cosas que hacemos, sus fundamentos y los valores que nos damos. Por lo tanto, cuando tratamos sobre el uso de embriones humanos como material para experimentar, es más necesario que nunca averiguar dónde está el bien, qué es justo y cuáles son los valores que en cada caso se generan. No actuar así significa trivializar el mal contra el hecho humano.

2. La ciencia, como ya advirtió Bertrand Rusell, no puede fundar ni sustentar por sí misma ningún principio moral, ninguna ética.
Es un medio para el conocimiento racional y por lo tanto en sí misma no predetermina ningún fin. Así, por ejemplo, el conocimiento sobre la energía nuclear no implica necesariamente su utilización, y todavía menos puede justificar el uso de la bomba. Cuando se habla de razones científicas para justificar una decisión ética, se están invirtiendo los términos de la racionalidad humana. Es la ética la que tiene que guiar las aplicaciones de la ciencia.

3. El uso de embriones plantea dos cuestiones éticas fundamentales.
Una es la de cuando empieza a existir el ser humano. No hace falta partir de ningún apriorismo religioso para formularla, ¿sólo hace falta apelar el sentido ético? "¿Cuándo nace, cuándo se fecunda un óvulo, cuándo..?." Porque de no aclarar este interrogante, pueden estar matando a toda una generación entera de seres humanos para trivializar aquello que es lo más importante: la vida. La segunda cuestión hace referencia a si la vida de un ser humano puede ser concebida como un medio al servicio de otro.

4. En su fundamento el ser humano tiene dos componentes. Una es la material determinada por el código genético.
Es necesario recordar la evidencia: los genes situados en los cromosomas controlan las características de los organismos. Cada gen codifica un programa biológico con una función específica y el conjunto de genes de cada persona forma su genotipo de cada ser humano. Además el fenotipo se refiere al conjunto de características morfológicas, fisiológicas, bioquímicas y de comportamiento que diferencian un individuo de otro.

El fenotipo empieza a formarse durante la formación del óvulo fecundado, el zigoto continúa hasta la edad adulta debido a la acción del genotipo con el ambiente.Estas son cuestiones elementales de la biología que no pueden ser menospreciadas y que nos señalan en el marco de la concepción evolucionista que hay un ser humano definido por sus genes que registra un cambio gradual desde el óvulo fecundado hasta su desarrollo total. En este proceso no hay un periodo en el cual el ser sea "menos" humano que otro, sino momentos diferentes de la evolución de un mismo ser.

Sólo una acientífica visión basada en la imagen antropomórfica de lo que es ser humano explica el absurdo que se proyecta sobre el embrión para utilizarlo como material o sobre el feto, para abortar. Si el genotipo es la condición necesaria para que exista la persona, el fenotipo es la condición de suficiencia y guarda relación con la sociabilidad, con todo lo que no soy yo: medio natural, cultura, los otros.

La interacción entre yo genético y el que me rodea completará mi proceso de personalización. Que se inicia no con el nacimiento, no a las arbitrarias 12 o 16 semanas de gestación, sino en el momento en que el óvulo es fecundado.

5. Por lo tanto, sólo podemos definir que el ser humano existe a partir del momento que se da su condición necesaria, única e irrepetible que entregada a su natural desarrollo dará lugar a cada ser humano que existe: el momento de su exitosa fecundación que da lugar al embrión bicelular. Una de sus dos células posee ya el código genético completo que para sucesivas divisiones e interacciones con el medio, sin solución de continuidad configurará la corporiedad del nuevo ser humano. Todo intento de señalar en la existencia humana un origen diferente no tiene ningún fundamento científico. Es simplemente una arbitrariedad.

6. El argumento de querer considerar un ser humano en función de su autonomía y conciencia es una falacia que conduce a un dramático callejón sin salida moral. Porque los niños recién nacidos no poseen ninguna de aquellas dos condiciones, al igual que los discapacitados mentales profundos, o las personas en coma, sin que esta situación signifique ninguna mengua de su condición humana: No pueden estar muertos, ni utilizados ninguno de sus órganos en beneficio de un tercero. Sería considerado un crimen. Nuestra civilización no parte de la conciencia ni la autonomía para definir un ser humano. No se puede confundir el ser humano, qué es y punto, con el proceso continuado de desarrollo personal, siempre en evolución hasta la muerte, generado por la interacción con el entorno.

7. Desde el embrión bicelular hasta la muerte no existe ningún cambio en la componente genética del ser.
Una vez concebido no hay ninguna razón objetiva y generalizable que permita decir que su vida es prescindible a los 12 días, 12 semanas, 12 meses o 12 años. No se puede matar. No se puede, claro está, si uno cree que la vida de un ser humano nunca puede ser un medio al servicio de otro. Pero ¿éticamente es así?

8. ¿Es ético que determinados seres humanos sean concebidos como medio al servicio de un fin por bueno que este sea?, como curar unos enfermos o, más aún ¡redimir la humanidad y acabar con la injusticia! Kant ya advirtió que no es admisible tratar a nadie como un medio, porque todo ser humano es un fin en sí mismo.
Este es un fundamento de nuestra civilización: no podemos, por ejemplo, extraerle un riñón a alguien que esté en coma o a un discapacitado mental profundo para salvar la vida de otra persona. Ni siquiera lo podemos hacer con un cadáver, sin donación expresa y anterior de su órgano.
Pregunta: ¿cuántas vidas salvaríamos si prescindiéramos de la voluntad de las personas y "recicláramos" todos los órganos y partes útiles de la gente que se muere y que en definitiva "serán comidas por los gusanos?".
Pregunta: ¿Y si ni tan sólo podemos "utilizar" los muertos, en aras de qué principio se pueden hacer servir seres humanos en su estadio de feto y embriones?

9. Evidentemente no es la primera vez que determinadas ideologías proclaman la necesidad de sacrificar el respeto a la vida humana en aras de determinados "beneficios" para todo el mundo. El siglo XX nos lo recuerda al tiempo que nos advierte del inexorable final trágico que lo acompaña. El marxismo-leninismo tenía una buena causa -decía- para relativizar la vida humana. Nada menos que la redención, la humanidad y el fin de la injusticia en el mundo. Mucho más que la pretensión, también incierta, de curar la diabetes o el Alzheimer. La dramática situación de los trabajadores podía justificar que Marx escribiera cosas como esta: "Sólo hay un medio por acortar, simplificar y concentrar, los estertores feroces de la vieja Sociedad, y este único medio es el terrorismo revolucionario" (1848), o Lennin: "Hoy no se le debe acariciar a nadie la cabeza, a riesgo de que a uno le arranquen la mano; hace falta abrir a golpes, abrirlos sin piedad". El resultado de aquella redención ya lo conocemos millones y millones de muertes.

10. Por razones éticas, la utilización de embriones humanos como materia prima para la investigación terapéutica es profundamente contraria al ser y a la vida humana.
Lo es, primero, porque mata y matará todavía más a centenares de miles de seres humanos. Y también lo es porque esta práctica degenera la concepción moral que fundamenta al ser humano y la vida en nuestra civilización. Es un cáncer moral que nos conduce a una sociedad en la que el valor del ser humano y su vida será relativo, tendrá unos límites arbitrarios, que definirá en cada ocasión el "Poder", el complejo político-económico-mediático.

11. Pero además, desde el punto de vista de los medios, el uso de embriones humanos no es la mejor solución.
Se presenta como una certeza lo que no lo es y se hacen concebir falsas ilusiones a muchos enfermos, se juega con ellos y con su dolor como un argumento a favor del uso de embriones humanos. Una vez más el más fuerte se impone al más débil, como si dos mil años de civilización no existieran. Porque en realidad nadie sabe cuando se producirán resultados en la investigación, ¿10, 15 años? ¿O quizás nunca?
El uso de embriones para obtener las denominadas células madre, pluripotenciales, útiles precisamente por su capacidad de transformarse en tejido especializado, que pueda curar una lesión cardiaca o generar insulina, presenta desde el inicio de los trabajos hace ya más de una década, unos problemas que no han sido vencidos, ni todavía se sabe como superar. Un de ellos, absolutamente determinante hace referencia a como asegurar que las células se reproducen para dar lugar al tipo de tejido que se necesita, y que no dé lugar a la formación de células cancerígenas.
El cáncer es el riesgo no superado en el uso de embriones para fines terapéuticos y una de las causas de la incertidumbre sobre su futuro.

Cuando los medios de comunicación hablan del tema, hacen entrevistas, nunca preguntan sobre este y otros problemas centrales, generan así una falsa sensación de seguridad. ¿Por qué actúan de esta manera los periodistas? ¿Por qué lo hacen los científicos que se dedican a esta actividad, o los políticos? ¿Por qué sólo se refieren a unas ventajas inciertas y silencian unos peligros inmediatos y reales? Aquí, en todo esto hay una tremenda vulneración del más elemental código moral.

12. Cuándo los embriones proceden de la fecundación "in vitro" se añade un segundo gran problema: el rechazo del nuevo tejido.
Las células implantadas corresponden a otro ser humano y esto provoca que el cuerpo del receptor reaccione para eliminarlas. Superar esta grave dificultad sin poner en riesgo al paciente, dañar su calidad de vida, y a la vez no acabar con las nuevas y frágiles células, es uno de los otros temas claves silenciados. La magnitud de esta dificultad es una causa que empujan la vía de la clonación, mucho más difícil, costosa e incierta, pero dónde el rechazo no existe, porque al clonar se destruye el núcleo de un óvulo -que contiene el mensaje genético de otro ser humano- por el núcleo de una célula del propio paciente. Cáncer y rechazo son dos de las grandes dificultades sin resolver, pero no son las únicas.

13. En el caso de la clonación, la barrera más inmediata radica en conseguir desarrollar las dos células iniciales hasta la fase pluripotencial, la cual permite obtener tejidos especializados, y esto significa llegar a un embrión de unas 200 células. Un equipo de científicos coreanos es el único que afirma haberlo conseguido, pero los intentos en los Estados Unidos han fracasado. Llegar a aquel punto entraña una destrucción indeterminada, incierta, pero en cualquier caso gran cantidad de embriones humanos, vistas las experiencias en la clonación de animales.

14. La denominada clonación terapéutica, tiene otro e importante frente de objeciones.
Para muchos científicos es la puerta de entrada a la clonación humana, hoy radicalmente prohibida y penada, vista como una monstruosidad. Pero lo es porque el "Poder" político-económico no ha empezado a actuar sobre los medios de comunicación: la razón es simple. No se sabe como obtener un ser humano clonado. La clonación para obtener células madre para los denominados usos terapéuticos significará allanar el campo para que en el momento en que sea viable se pase a la colaboración humana. Entonces se desata todo el potencial mediático para convencernos de su legitimidad ética y de las ventajas que producirá.
Exactamente igual que ha sucedido con el embrión humano y antes con el feto que de intocable se ha convertido en material de laboratorio, o de homicidio.

15. La situación descrita explica las graves reservas que hay en el ámbito internacional, sobre todo con respecto a la producción de embriones clonados, prohibida en la mayoría de países, con insólita excepción del Reino Unido en el caso de Europa. De hecho, está vigente la moratoria de dos años de las Naciones Unidas antes de decidir su prohibición o no a escala mundial, como defienden Francia y Estados Unidos. La misma Unión Europea rechaza ayudar a este tipo de investigación.

16. El uso de embriones procedentes de la fecundación "in vitro", también tiene fuertes restricciones en la mayor parte de Europa, dónde España es una excepción por partida doble.
Por una parte porque se fecundan por sistema muchos más óvulos -por lo tanto embriones- de los que después se implantan a la mujer y, segundo porque también es uno de los pocos lugares donde se acepta la inseminación artificial de mujeres solas, con semen que facilita la propia empresa inseminadora, en una manifestación insólita de irresponsabilidad moral y legal, en la cual la elección de la paternidad se hace a ciegas. Después de la crítica a los matrimonios convenidos por los padres sin intervención de los interesados, ahora en nuestro país, es "progresista" que aquello que determinará en gran manera al ser del futuro hijo, la herencia genética paterna, provenga de un perfecto desconocido. Mientras se declara con grandilocuencia que hace falta lo mejor para los hijos, se promueve la paternidad a ciegas. ¿Cómo podemos convivir con tanto desorden?

17. La argumentación de que los embriones congelados procedentes de la fecundación "in vitro" pueden utilizarse para la investigación, sólo puede considerarse éticamente, si previamente se legisla el régimen cero para la producción de nuevos embriones excedentarios.
En este sentido, la referencia a la ley alemana de reproducción asistida es obligada. La única razón por la que no nos inspiramos con ellas es la presión del lobby de empresas de fecundación asistida. A la vez es necesario reclamar la protección legal del embrión, y la limitación de las fecundaciones asistidas en las parejas unidas por matrimonio, como garantía jurídico-formal de protección del futuro hijo.

18. Lo más lamentable de todo porque revela el grado de manipulación en la que nos tienen inmersos, es que mientras este proceso de destrucción moral y de ser humano se lleva a cabo, existe una alternativa mejor que nuestros políticos y medios de comunicación silencian en lugar de difundirla: la utilización de células adultas del propio organismo para obtener células madre.
Este procedimiento elimina los riesgos del rechazo y del cáncer, no presenta ningún conflicto ético, y sobre todo, la característica que hace falta subrayar, a diferencia de los otros procedimientos hoy ya presenta multitud de aplicaciones médicas con resultados excelentes. No es una hipótesis a 15 años vista, sino una terapia que se aplica. Ante esta realidad es sorprendente, incluso abre la sospecha de estar ante un fraude y manipulación de la opinión de grandes proporciones, la presión política y mediática por emplear embriones humanos.

19. Ante todo esto, es lícito preguntarse, si lo que hay detrás del uso de células humanas embrionarias no es otra cosa que el interés por rentabilizar los embriones que con exceso se producen en la fecundación "in vitro", obteniendo de esta manera un beneficio que superará al del propio fin de la acción médica, la fecundación asistida.
Esta es lo que se puede denominar la vertiente "modesta" del negocio, pero que tiene un gran valor táctico dado que ha servido para romper la prohibición existente de protección absoluta del embrión. La vía del gran negocio es, pero, la preparación de clonación humana, de la cual la denominada clonación terapéutica, es la puerta de entrada.

20. Hacemos un llamamiento a toda la sociedad, a todas las personas, empresas, entidades y asociaciones y a las instituciones a que reflexionen a fondo sobre lo que tiene que significar el uso de embriones humanos para la destrucción de los valores sobre los cuales se fundamenta nuestra sociedad y la amplitud de sus consecuencias. Llamamos a la reflexión sobre la inutilidad y el daño de este camino y a la vez la necesidad de potenciar el uso de células madre no embrionarias, dar a conocer con amplitud sus éxitos y otorgar una mayor atención a terapias alternativas.
El embrión es un ser humano y nunca este puede ser utilizado como medio.

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