Sociedad

Europa

La verdad escamoteada

Escrito por Ignacio Sánchez Cámara. Publicado en Europa.

La blanda y amorfa dictadura relativista no puede ocultar la grandeza de la civilización occidental. No es fácil negar la contribución del  cristianismo junto a la filosofía griega y al derecho romano, en su génesis y en su desarrollo. Tampoco lo es rechazar que se trata de una civilización esencialmente cristiana.

La encrucijada europea

Escrito por Emilio Sánchez Pintado - GEA Madrid. Publicado en Europa.

La ampliación de la Unión Europea en diez nuevos miembros, ya aprobada, y los trabajos de la Convención sobre el futuro de Europa, cuyo documento final se dará a conocer en la segunda mitad del año en curso, son las coordenadas que definen la actual encrucijada europea. Entre ambas existe una íntima y directa interrelación, pues, como ha afirmado recientemente Romano Prodi, el debate sobre dónde se encuentran las fronteras de Europa es, en realidad, un debate sobre su identidad.

Una Europa del espíritu

Escrito por Manuel de la Hera Pacheco. - GEA Cádiz. Publicado en Europa.

Aunque Europa es una unidad geográfica real, no es todavía la unidad económica ni geopolítica que comenzó a perfilarse cuando finalizó la II Guerra Mundial. Mucho se ha trabajado desde entonces y el empeño no debe ser fácil cuando los logros son todavía escasos, aunque alguno de ellos sea importante. Hoy, en una ciudad del sur de Europa, en Cádiz concretamente, cuando he comprado la Prensa he pagado con un billete de 5 Euros y entre las monedas que me han devuelto, como cambio, había una de cincuenta céntimos de Euro con el distintivo de Francia y otra con el de Alemania.

Si no es cristiana, no es Europa

Escrito por Ignacio Sánchez Cámara. Publicado en Europa.

El cristianismo es una religión, un mensaje de salvación dirigido a todos los hombres. Ningún continente, región, pueblo, ideología o partido político, nadie en suma, puede apropiárselo sin injusticia. La vigencia del cristianismo, como la de toda religión, depende de la existencia de auténticos cristianos y, como consecuencia de ella, de su capacidad para impregnar las vidas personales y la vida colectiva.

(En la foto, Robert Schuman en la presentación del Tratado de Roma, en 1950)

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